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Entrevistes

Paco Elvira. El acto fotográfico como herramienta para construir nuestra memoria.

21 marzo 2009

myegoo_pacobnPaco Elvira (Barcelona, 1949) pertenece a una escuela singular, un grupo de jóvenes, ávidos de renovación, que a principios de los años 70 apuntaron hacia la libertad y la modernidad, más allá de los oscuros muros de una dictadura decadente.
Hoy, Paco Elvira es uno de los referentes indiscutibles del fotoperiodismo y del documentalismo en nuestro país.


En esta sociedad, donde convivimos a diario con la manipulación informativa, el trabajo de Paco Elvira adquiere una nueva fuerza, la de la resistencia.
Incansable, comprometido y, sobre todo,  humilde, combina su labor fotográfica con su vocación  docente,  brindando a las nuevas generaciones de profesionales sus valiosos conocimientos y su experiencia.

 

¿Como fueron tus inicios, qué es lo que te llevó hasta la fotografía?
Pues todo empezó gracias a mi padre, que no era fotógrafo sino ingeniero. Él tenia montado en casa un pequeño laboratorio y me sedujo ver lo que hacia, esa luz roja...

Sin embargo, fue en la universidad, cuando estudiaba económicas, que hice mis primeras fotografías con vocación fotoperiodística, en 1971. Iba a fotografiar al cantante Pete Seeger, pero prohibieron el concierto y se produjeron unos violentos altercados con la policía. Documenté estos sucesos, y mis imágenes fueron de las primeras en mostrar la represión policial en la calle.

Evidentemente, hacer este tipo de fotografías era muy peligroso, podían detenerte, y estaba tipificado de una forma bastante divertida y ambigua, “propaganda subversiva”

...parece una fórmula en la que cabía todo

Exactamente, cabía todo.

Sin embargo, lo que me interesaba de verdad era la vertiente más social de la fotografía. Había leído el libro “Donde la ciudad cambia de nombre”, de Paco Candel. En él hablaba de la inmigración que llegaba a Barcelona desde el Sur de España. Empecé a hacer algunas fotos, con una Contaflex de mi padre, sobre esta temática.

Con los años he llegado a darme cuenta de la enorme importancia que tienen estas fotos como documento.

En 1973 tomé la decisión de marcharme a Irlanda del Norte con el propósito de abordar un trabajo fotográfico más importante.

El Conflicto de Irlanda del Norte ocupa un lugar muy relevante en tu trayectoria, han sido muchos los viajes que has hecho para documentar este conflicto a lo largo de los años. ¿Por qué Irlanda? ¿Qué te llevó hasta allí?

Como sucede a menudo todo empezó por un libro: “La Batalla del Bogside” del  fotógrafo, Clive Limpkin.
Pensé que Irlanda era un buen lugar donde desarrollar el trabajo que yo quería hacer. Así que vendí mi 600 para financiar mi primer viaje.

Viajé por primera vez a Irlanda del Norte en 1973, concretamente a la ciudad de Derry, que era especialmente emblemática para mí, pues allí se había iniciado el conflicto en 1968 y habían tenido lugar hechos tan dramáticos como el Bloody Sunday, en 1971, o la batalla del Bogside, documentada por Clive Limpkin en su libro.


¿Cuál ha sido tu trabajo más difícil?
Mi trabajo más difícil, con el que no me identifico demasiado y en el que tampoco conseguí hacer grandes fotos, lo hice con el periodista Xavier Vinader para la revista Inteviu. Xavier hacia periodismo de investigación, desenmascaraba tramas, espías, gentes de extrema derecha. Yo tenía que hacer las fotos para todos estos trabajos furtivamente y sin llamar la atención. Han sido los trabajos más difíciles, con los que peor lo he pasado. Además nunca he usado nada de este material, no me siento representado en él, aunque renocozco la tremenda importancia periodística de dichos reportajes.

¿Cuales son las características que debería tener una imagen fotoperiodística para cumplir con su función informativa y documental, más allá de cualquier consideración estética?
La imagen fotoperiodística se puede definir de una forma, digamos, clásica, a través la fórmula de las cinco W: Why, what, when, who y where. Qué, quién, cuándo, dónde y porqué.
Es decir, que la imagen aporte la máxima información posible y que además implique un compromiso por parte de su autor.

Harold Evans, editor del dominical de The Sunday Times, es autor de un libro que es un referente dentro del fotoperiodismo, en él se explica muy bien este concepto
Una imagen para que sea publicable en prensa debe cumplir, como mínimo, una de estas tres características: hablar de un hecho noticiable, que exista una acción y que el contexto sea relevante.

Una imagen que no tenga ninguna de estas tres características no es publicable.

¿Cuál es tu opinión sobre la salud del fotoperiodismo?. ¿Realmente nos enfrentamos a una crisis tan dura como afirman algunos de tus compañeros de profesión?
Está claro que el modelo de fotoperiodismo para publicar en prensa escrita está en franca decadencia. Esto es así por diferentes razones:  falta de espacio, de financiación, y porque se está abusando del modelo “people”.

Sin embargo, en otros ámbitos existe un interés muy remarcable por el fotoperiodismo. Los postgrados de fotoperiodismo tienen una fuerte demanda, las galerías cada vez se ocupan más de este tipo de trabajo, libros... El fotoperiodismo está en plena efervescencia en estos ámbitos.

Creo que sencillamente nos estamos apartando de una vía, el que tradicionalmente ha sido el espacio fotoperiodístico, los medios masivos. Aunque esto ya tampoco es exactamente así, puesto que Internet ha significado un cambio importante en la difusión informativa.

Tradicionalmente, las galerías y los museos han sido espacios destinados a mostrar otro tipo de fotografía. Pero como tu bien dices, el interés creciente por el fotoperiodismo,  ha hecho que este pueda verse en estos espacios.  ¿Cómo afecta el formato expositivo a la lectura que el público hace de las imágenes?
Mi opinión es que en una exposición, gracias al tratamiento que se hace del trabajo y a cómo se presenta, el fotógrafo está mucho más representado que en un medio masivo, aunque este tenga más difusión.
Se han hecho exposiciones sobre temas durísimos,  con una producción cuidada y con unas copias de calidad, y el éxito de público ha sido muy importante.

Creo que un trabajo fotoperiodístico, en el contexto de una galería, induce a la reflexión de un modo más directo de lo que lo haría en un medio masivo. A pesar de que, con toda probabilidad, los medios masivos llegan a más personas. Los trabajos se muestran en los medios junto a la publicidad y otras informaciones, que no dejan de ser interferencias ente el mensaje y el público.

¿Y el mercado del arte?, ¿crees posible que un coleccionista apueste por invertir y convivir con imágenes con vocación de remover conciencias?
Yo creo que las imágenes más duras no tienen cabida en las colecciones. No concibo que alguien pueda comprar una fotografía y sentir cada día cuando la mira esta clase de sensación. Yo sería incapaz de hacerlo.

Has comentado antes que Internet ha abierto una alternativa a los medios de información tradicionales. ¿Crees que espacios como blogs y algunos portales alternativos a los mass media que están surgiendo, pueden operar un cambio en la gestión de la información del futuro?.

Sí, estoy convencido de ello, es más, ya lo están haciendo.

Una de las razones de la decadencia de la prensa escrita es, precisamente, que hay muchas personas, en especial jóvenes, que no leen la prensa escrita porque están buscando información alternativa en Internet. Hay  muchísimas noticias de actualidad que no aparecen en los medios, por intereses y por connivencias con el poder...
Yo creo que el público acaba detectando estas prácticas y  es por esto que se  buscan medios de información alternativos. En muchos países, como EEUU, algunos blogs tienen mucha más credibilidad que los propios medios de comunicación, y es, precisamente, por este motivo.

Hace algunos años participe en la creación de una revista (“Publico”), que pretendía ser una referencia en este sentido. Nació con el propósito de hablar de todo,  incluso de instituciones y personajes que tradicionalmente eran intocables para los medios.

Yo estaba especialmente preocupado por las muertes en accidentes de tránsito, que mostraban unas cifras alarmantes, pero que se silenciaban en los medios. Hicimos un especial sobre este tema, con imágenes de Tino Soriano, y cuando el número salió a la calle el responsable de publicidad de la revista irrumpió en una reunión muy enfadado y con un ejemplar en la mano y nos gritó: “¿pero cómo queréis que consiga una sola publicidad de coches con esta portada?”.
Y esta también fue la razón por la cual la revista acabó muriendo pocos años después.

Algo muy parecido ha sucedido con la burbuja inmobiliaria. Hasta hace unos meses ningún medio publicaba nada acerca de la situación que se estaba produciendo con este fenómeno. En cambio, ahora que los empresarios de la construcción ya no aportan grandes sumas en forma de publicidad, los medios hablan de ello.

La publicidad es una poderosa herramienta para condicionar los contenidos de los medios informativos.

Tu blog, ¿ con qué voluntad lo creaste?

Yo nunca he tenido pagina web, y a pesar de que mucha gente intentaba convencerme de que la hiciese, me daba pereza, también porque la veía como algo estático. En cambio, el concepto del blog me sedujo enseguida. Yo tenia experiencias, anécdotas, trabajos, una mezcla que a menudo aplico en mis clases con buenos resultados, y pensé que seria interesante trasladarlo al blog.

Hace ya mucho tiempo que se cuestiona la utilidad de la fotografía como documento, como herramienta para contar la verdad. ¿Qué opinión te merece esta afirmación como fotoperiodista?
De hecho esta es una discusión muy antigua, quizás ahora se ha visto reforzada por la aparición  de las herramientas digitales. Pero ya Stalin dio una buena lección de lo fácil que resulta manipular una imagen.
Cartier-Bresson decía que la única fotografía era la imagen fotoperiodística. Creo que Cartier-Bresson fue de los primeros fotógrafos que entendió que la cámara fotográfica es una herramienta capaz de captar, en una milésima de segundo, aquello que esta sucediendo ante la cámara. No hay ningún otro ingenio capaz de hacer esto.
Esto ya nos da una pista de la importancia que tiene la fotografía, y, sobre todo, de su incalculable valor documental, ya que esto es lo único que nos queda, momentos concretos, instantes registrados gracias a la cámara.

Pero también es muy importante educar al público, aprender a contrastar la credibilidad de la fuente de información. Las agencias lo saben muy bien, y ya se han dado algunos casos de manipulación fotográfica que han acabado con el despido del fotógrafo.

Yo creo firmemente en la norma deontológica de los fotoperiodistas: tocar la imagen en photoshop, pero únicamente para hacer lo mismo que habríamos hecho con la ampliadora (reservas, oscurecer zonas). El fotomontaje no es una práctica aceptable en el fotoperiodismo.

Otro tema candente dentro del fotoperiodismo es el contenido de las propias imágenes. Ya nos has contado cómo en los medios se acotan los temas, y también se editan muy a menudo las imágenes a fin de rebajar su crudeza.
Si, por supuesto. Y es evidente que en este sentido hay fotoperiodistas que acomodan el contenido y la estética de sus imágenes a fin de llegar a ser publicados. Un ejemplo de esto es Jim Natchway y, por supuesto, Sebastiao Salgado.

Uno de los sucesos más dramáticos de nuestra historia reciente ha sido la masacre perpetrada en Rwanda,  ante el silencio unánime de occidente, por intereses, porque no había petróleo... ¿Qué puede hacer un fotoperiodista ante algo así?.

La fotografía de Jim Natchway, ganadora de un World Press, ha quedado como la imagen más representativa de aquel conflicto. Se trata del retrato de hombre hutu, su perfil aparece deformado por una tremenda cicatriz que le cruza la mejilla. Pero esta imagen terrible, resulta casi inocente, si la comparamos con las fotografías que Gilles Peress hizo en Rwanda. Peress viajó a Rwanda, indignado por lo que estaba sucediendo y por la indiferencia de toda la comunidad internacional. Hizo un trabajo durísimo que tituló “The Silence”. Para este trabajo prescindió de esteticismos y consideraciones editoriales, y fotografió la realidad: sufrimiento, cadáveres, muerte,  todo lo que en aquel momento tenia ante él.

Ya nos has hablado de la forma en cómo a menudo se condiciona y se manipula la información en los medios. Pero últimamente estamos siendo testigos de un fenómeno mucho más alarmante: el bloqueo del acceso de los medios de comunicación en zonas de conflictos. Esto dibuja un escenario muy negro de cara al futuro del periodismo...
Efectivamente, tenemos ante nosotros un escenario muy negro.
La  última guerra en que los fotoperiodistas tuvieron libre acceso a la información fue la Guerra de Vietnam. Gracias a esta libertad informativa que ejercieron, las imágenes que llegaron al público fueron tremendamente espontáneas e hicieron que la propia opinión pública se posicionase en contra de sus gobernantes y de su ejército, desencadenando el final del conflicto.

Hoy todo está mucho más controlado y manipulado, y cada vez es peor. Incluso en países con una larga tradición democrática se están aprobando leyes que dejan al fotógrafo en una situación de indefensión legal.
Estoy convencido de que muchas de las fotos que hice en Irlanda del Norte, hoy no me seria posible hacerlas.

Parece muy obvio, pero ¿cómo crees que esto acabará afectando al futuro, a las nueva generaciones que tengan que cubrir este tipo de conflictos?

Inevitablemente perderemos la posibilidad de acceder a la información de una forma  completa. La información que se logre transmitir será una información sesgada y parcial.

Esta es, en definitiva, una nueva forma de manipulación.

Como docente, estás formando a nuevos profesionales de la comunicación y de la imagen. ¿Cuáles son los valores que intentas transmitir a tus alumnos?
Hay distintos valores que yo considero esenciales.  Sobre todo me preocupa que entiendan el compromiso que representa su trabajo, referido a la integridad de la imagen.

Últimamente me estoy dando cuenta que muchos de mis alumnos consideran aceptable el hecho de manipular una imagen, o falsear determinadas situaciones.
Considero un ejercicio fundamental hacerles reflexionar sobre ello.

También trato de transmitirles la importancia de sentir pasión por el trabajo. Yo he tenido la suerte de trabajar con algunos de los mejores fotoperiodistas del mundo, y puedo decir que el denominador común es que todos ellos sienten una auténtica pasión por la fotografía y que son incansables en su trabajo.

Y la experiencia de este contacto con estas nuevas generaciones, ¿qué poso te está dejando?

La experiencia está siendo de lo más enriquecedora. Sin todo lo que los alumnos me aportan estaría en una urna de cristal. Ellos me transmiten sus inquietudes e ilusiones y también me han enseñado otras formas de mirar, a menudo sorprendentemente creativas. Y también ha sido gracias a este contacto que he abordado el reto las nuevas tecnologías.

Paco, esperamos que puedas continuar ejerciendo estas tareas por muchos años más
Muchas gracias.

 

Entrevista publicada en el nº especial de B-guided Cuestión de Imagen, para IDEP

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